Aunque hay varias definiciones de moda, la más común
atendiendo a la estadística es aquella parte dentro de un estudio que se repite
más veces. Si esta definición la aplicamos a distribuciones basadas en
GNU/Linux, Ubuntu hace tiempo que paso de estar de moda.
Ubuntu sigue siendo
una muy buena distribución, y gracias a ella, muchos de los usuarios que
ahora conocen y usan GNU/Linux, empezaron usando Ubuntu. Para mí, Linux empezó
con Ubuntu. En mi caso, nunca había oído nada sobre GNU/Linux ni de
distribuciones, pero un buen día navegando por la red encontré en un foro un
usuario hablando sobre una distribución llamada Ubuntu que se acababa de
liberar en su versión 7.10.
Esta distribución me creó una gran expectación y empecé a
recorrer foros en busca de información sobre qué era Ubuntu, y cómo se podía
instalar. Me parecía muy curioso poder cambiar totalmente el aspecto de mi
ordenador y encima, usando una distribución “libre”.
Supongo que muchos usuarios de GNU/Linux comenzaron de una
manera muy similar a la mía, ya sea por un foro, recomendación de un familiar,
etc. El caso es que el “boom” de Ubuntu fue en torno a Ubuntu 8.04, cuando Ubuntu ya era una distribución bastante
estable y sencilla de usar.
A partir de esa versión, Canonical fue mejorando poco a poco
Ubuntu y cada vez más usuarios daban el salto a GNU/Linux gracias a Ubuntu. El
“problema” de Ubuntu es que cada vez tenía que abarcar un número mayor de
usuarios con unas necesidades distintas. Está claro que lo principal en un
sistema operativo es la compatibilidad con el hardware y lo sencillo que sea
usarlo. Nadie busca instalar un sistema operativo inestable, o que tarde horas
y horas en configurarlo.
Lo que pasa es que un usuario novato busca más encontrar todo
más sencillo y a mano que un usuario más avanzado. A mí por ejemplo me encanta
personalizar al máximo el sistema operativo. Seguramente un usuario novato le
parezca muy engorroso abrir un menú y que aparezcan decenas de opciones de
personalización.
Aparte de esto, Canonical empezó a trazar un rumbo hacia lo
que ahora conocemos como Ubuntu Touch.
Gracias a Unity Canonical quiere primero, diferenciarse del resto de
distribuciones creando algo “propio”, y segundo, adaptar la interface de Ubuntu
a un teléfono móvil, Tablet o televisor.
El problema de esto es que Unity no funciona tan bien como otras alternativas actuales.
Además, gracias a la gran popularidad de Ubuntu, muchas distribuciones se han
basado en esta para crear ramas de desarrollo paralelas de Ubuntu como puede
ser Linux Mint y distribuciones similares.
Estas distribuciones son exactamente iguales que Ubuntu
(funcionan los mismos programas, repositorios, etc), pero han quitado Unity,
han añadido Gnome y algunas herramientas propias para dejar crear una
distribución igual de sencilla y estable que Ubuntu, pero con una
personalización diferente.
Ahora este tipo de distribuciones han generado cierta
popularidad. Muchos usuarios de Ubuntu insatisfechos con Unity han saltado a
este tipo de distribuciones similares a Ubuntu para no perder la esencia de
Ubuntu, pero usando una distribución diferente.
Por estas razones, Ubuntu ya no está de moda, o al menos, no
tanto como antes. Está claro que Ubuntu sigue siendo una de las distribuciones
más usadas y con una comunidad de usuarios mayor, pero ahora tenemos
alternativas reales a Ubuntu, que son igual de fáciles de usar que este, y
necesitan menos requisitos. Un saludo


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