Estamos de vuelta
por aquí, y antes de ponerme al día con todas las noticias del
mundo Linux, voy a hablaros de dos sistemas operativos que tengo
actualmente instalados en mi ordenador: Manjaro y Windows 10.
Los que me seguís
desde hace tiempo sabréis que desde que probé Manjaro, esta
distribución me ha gustado muchísimo. Es rápida, estable, no tiene
diferentes versiones puesto que se va actualizando ella misma, es muy
sencilla de usar, etc.
Por otro lado, desde
hace meses vengo usando Windows 10 en mi ordenador instalado desde
cero para comprobar el rendimiento real de esta nueva versión del
sistema operativo de Microsoft. Windows 10 lo tengo instalado por
temas de trabajo y es que en 2016, seguimos teniendo los mismos
problemas que hace 10 años: muchas aplicaciones no tienen versión
para Linux.
Como ingeniero que
soy, AutoCad, BTWin, Dialux, etc, no tienen versiones para linux y
por tanto, tengo que usar si o si el sistema operativo de Microsoft
para hacer uso de estas, aunque para todo lo demás, sigo usando
Linux.
Después de ya ¿un
año? usando Manjaro puedo decir que me funciona de bien como el
primer día. El uso que le hago a Manjaro suele ser un uso cotidiano
como el 80% de las personas que usan el ordenador: navegar,
herramientas de ofimática, skype, etc. Manjaro a día de hoy sigue
siendo mi distribución preferida puesto que apenas exige un
mantenimiento (actualizar cada cierto tiempo, solucionar errores,
etc) y no noto que el rendimiento de mi ordenador haya mermado.
En cambio, con
Windows 10 sigo teniendo el mismo problema que con Windows 8.1. Cuanto pasa un tiempo empieza a ir lento, sobre todo el arranque. Y no es porque instale más programas, sino simplemente desde que doy al botón de encendido hasta que se abre firefox, world o cualquier otra aplicación, el tiempo que pasa cada vez es más largo.

